La agencia nuclear de la ONU pide una zona de seguridad en la central de Zaporiyia porque la situación es “insostenible”

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El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) considera que la situación en Ucrania es “insostenible” y ha pedido este martes el establecimiento “urgente” de una zona de seguridad en torno a la central nuclear de Zaporiyia, en el sureste del país, así como el cese de los ataques. Esta central es la mayor de Europa y permanece ocupada desde hace seis meses por tropas rusas, que invadieron Ucrania el pasado 24 de febrero. Las instalaciones, donde siguen trabajando los empleados locales a las órdenes de los militares invasores, son escenario constante de choques armados en los que se encuentran sumidos ambos ejércitos. Mientras, Kiev y Moscú se acusan mutuamente de poner en peligro a millones de personas ante una posible catástrofe.

“A la espera del fin del conflicto y del restablecimiento de condiciones estables, es urgente adoptar medidas provisionales para prevenir un accidente nuclear”, señala el OIEA en un informe que ha hecho público en la tarde de este martes y que ahora debe discutir el Consejo de Seguridad de la ONU. Para ello, este organismo, bajo el paraguas de Naciones Unidas, reclama “el establecimiento inmediato de una zona de protección” y se muestra “dispuesto a iniciar de inmediato las consultas que conduzcan al establecimiento urgente de esa zona de protección de la seguridad nuclear”, añade en las conclusiones del texto, de 52 páginas. Alerta, además, de que “la situación actual es insostenible y la mejor acción para garantizar la seguridad de las instalaciones nucleares de Ucrania y su pueblo sería que este conflicto armado terminara ahora”.

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El OIEA hace un repaso a los hechos ocurridos en Ucrania desde que Rusia invadió esta antigua república soviética, pero el informe evita lanzar acusaciones ni críticas a Rusia o Ucrania. Al presidente ruso, Vladímir Putin, que es quien ordenó la entrada de las tropas en el país vecino a finales de febrero, ni lo cita. Con la invasión de Ucrania, se abrió una guerra “sin precedentes” porque es la primera vez que un conflicto armado tiene como escenario una planta nuclear y sus consecuencias, en caso de accidente, alcanzarían más allá de las fronteras ucranias, según el OIEA.

Desde la semana pasada, este organismo cuenta con presencia en el interior de las instalaciones tras el establecimiento de una misión permanente de dos observadores. Eso no ha evitado que el organismo exprese una “profunda preocupación” ante la gravedad del escenario. Los inspectores apelan, en todo caso, a un acuerdo entre las partes de “suma importancia” para alcanzar la estabilización y, esperan, sirva para “seguir de cerca la situación en el lugar y recibir información directa, rápida y fiable”.

El documento, referido a Ucrania, pero cuyo foco principal es la central de Zaporiyia, muestra fotografías de los daños sufridos por las instalaciones durante la guerra, así como de la presencia en su interior de vehículos y de material militar de las tropas rusas que las ocupan. Los niveles de radiación se mantienen, pese a todo, dentro de lo normal, según el OIEA. Los militares rusos imponen a los empleados ucranios ciertas “restricciones” en su trabajo que pueden dificultar una adecuada respuesta en caso de accidente, destaca el informe. En la planta también hay desplegado personal de la agencia atómica rusa, Rosenergoatom, como pudo comprobar la misión del organismo en su visita del pasado 1 de septiembre.

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El equipo del OIEA desplazado a Zaporiyia y encabezado por el director de este organismo con sede en Viena, el argentino Rafael Grossi, afirma que ha sido testigo de los bombardeos que están teniendo lugar en la zona. También ha enumerado los daños que hasta el momento sufren las instalaciones de la central, ubicadas en la orilla oriental del río Dniéper. Entre ellos, cita un tanque de aceite para lubricar una turbina; los techos de varios edificios; el edificio especial que alberga, entre otros elementos, el combustible nuclear fresco y la instalación de almacenamiento de desechos radiactivos sólidos; el nuevo edificio de capacitación; el edificio donde se encuentra la central de alarmas del sistema de protección física o el contenedor donde se halla el sistema para hacer el seguimiento de la radiación.

“Estamos jugando con fuego”

Tras publicar los detalles del informe, Grossi ha expuesto sus conclusiones ante el Consejo de Seguridad de la ONU, compuesto por 15 países miembros —entre ellos Rusia— y encargado de discutir asuntos de paz y seguridad. “La integridad de la central ha sido violada, ha ocurrido y sigue ocurriendo, voluntaria o involuntariamente y que yo he podido ver personalmente, es simplemente inaceptable. Estamos jugando con fuego y algo tremendamente catastrófico puede ocurrir”, ha dicho Grossi por videoconferencia. El experto ha reclamado también la retirada del equipamiento militar que hay en la planta para no interfiera con el trabajo de los operadores. En esa reunión, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha pedido un doble compromiso: “Por parte de Rusia de retirar sus fuerzas de la central; por parte de Ucrania de no tomarla”. El embajador ruso ante el organismo internacional, Vassily Nebenzia, ha descrito la propuesta de desmilitarización como “poco seria”. Además, ha lamentado que la ONU no haya acusado a Ucrania de la degradación de la situación en la central. En los últimos días, Moscú había mostrado gran interés en la evaluación de la agencia de la ONU para determinar si atribuía o no a Kiev la responsabilidad de los riesgos nucleares en la planta.

Las tropas rusas ya ocuparon durante un mes la central nuclear del Chernóbil, escenario de un gravísimo accidente en 1986, cuyas instalaciones ha podido visitar en dos ocasiones el OIEA. Pese a todo, las otras tres centrales nucleares del país (Khmelnytskyy, Rivne y Ucrania del Sur) “operan de forma segura desde el comienzo del conflicto”, señala el documento.

Unas instalaciones con mayor potencial que Chernóbil

La planta de Zaporiyia concentra seis de los 15 reactores nucleares con los que cuenta Ucrania. Su potencia instalada es de seis gigavatios —la potencia nuclear instalada en toda España es de siete gigavatios—. Se considera que un accidente en estas instalaciones podría superar con creces los desastres de Chernóbil (1986) y Fukushima (2011). El 25 de agosto, uno de los dos reactores que aún funcionaba de la central de Zaporiyia tuvo que ser apagado a causa de un bombardeo ruso, según Energoatom, el organismo nuclear ucranio. Al mismo tiempo, Moscú acusó a Kiev de haber enviado ese mismo día a “un grupo de sabotaje” para tratar de recuperar el control de la planta. El pasado domingo, 4 de septiembre, las instalaciones volvieron a perder su conexión eléctrica de la red principal del país debido a un nuevo bombardeo, aunque se mantuvo unida con el exterior a través de una línea auxiliar de reserva, según informó el OIEA.

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